La mascarilla es un elemento, una prenda o un accesorio que ha venido para quedarse entre nosotros, por lo menos, durante unos cuantos meses más. ¿A quién no le ha pasado que al entrar en el coche solo o con algún conviviente no sabemos qué hacer con ella?

Dejarla sobre el asiento del copiloto parece la mejor opción, pero si vamos acompañados ya no se puede…¿Entonces?

Además hay que recordar que, al ser obligatoria tanto en interiores como en exteriores, hay que tenerla más que a mano. Tampoco se puede tirar en cualquier sitio, porque corremos el riesgo de que se estropee y no cumpla su función que no es otra que protegernos de la COVID-19.

Si se deja de una manera que pueda ser un obstáculo para la conducción o la visibilidad nos pueden poner una multa de 80 euros. Y si, como ponía antes, viajas con no convivientes y no llevas puesta la mascarilla, te enfrentas a una sanción que asciende a los 100 euros.

Nunca colgada del retrovisor

El espejo retrovisor se ha convertido en un colgador de mascarillas, también la palanca de cambios. Por cierto, dónde además se pueden acumular varias.

Bien, en el caso del espejo interior, es un elemento más que puede contribuir a nuestra distracción y, aunque pensemos que así la mascarilla se “airea” no es cierto.

El Reglamento General de Circulación recoge, en el artículo 19, la obligación del conductor de mantener el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción para garantizar su propia seguridad y la de sus pasajeros. De lo contrario, se puede considerar una infracción tipificada como leve que se sanciona con una multa de 80 euros.

¿Entonces, dónde la dejamos?

La respuesta es la misma que para cualquier otro momento, lo mismo que si nos la quitamos en casa, en el trabajo o en alguna situación en la que podamos estar sin ella.

Con las manos desinfectadas con gel hidroalcohólico nos la quitamos cogiéndola por las gomas y la metemos en una bolsa transpirable, de papel o en un sobre. No se aconseja una bolsa hermética de plástico, porque con la humedad puede favorecerse la aparición de bacterias. Lo mismo tendremos que hacer cuando nos la volvamos a poner.

Del cuidado de nuestro coche depende que podamos tener una conducción mucho más eficiente y segura para todos. Para un buen mantenimiento de tu coche busca tu taller de confianza más cercano. En ASTIMOVIL, nuestros profesionales revisarán el estado de tu coche y cuidarán de su mantenimiento para que viajes cómodo y seguro.